Durante estos últimos años la invasión de los servicios de suscripciones se volvió demasiado invasivo. Tenes que pagar por los servicios más básicos posibles: ¿queres escuchar música? tenes que pagar una suscripción para que no te aparezcan 500 anuncios ¿queres ver una película? tenes que pagar suscripción en una de las 80 apps que hay ¿queres imprimir algo con la impresora que compraste? tenes que pagar para usarla. Ya nada se siente propio, el hambre por dinero del empresario capitalista está matando la propiedad física de nuestros bienes, los vuelven digitales, intangibles, para que no tengamos ningún control sobre estos. Como consecuencia nada nos asegura que sean nuestros, pueden desaparecerlos de un día para el otro si lo desean.
