viernes, 17 de julio de 2026

NADA TE PERTENECE.

 Durante estos últimos años la invasión de los servicios de suscripciones se volvió demasiado invasivo. Tenes que pagar por los servicios más básicos  posibles: ¿queres escuchar música? tenes que pagar una suscripción para que no te aparezcan 500 anuncios ¿queres ver una película? tenes que pagar suscripción en una de las 80 apps que hay ¿queres imprimir algo con la impresora que compraste? tenes que pagar para usarla. Ya nada se siente propio, el hambre por dinero del empresario capitalista está matando la propiedad física de nuestros bienes, los vuelven digitales, intangibles, para que no tengamos ningún control sobre estos.  Como consecuencia nada nos asegura que sean nuestros, pueden desaparecerlos de un día para el otro si lo desean. 
 Esto mismo esta ocurriendo con los libros digitales, que pueden desaparecer de una biblioteca virtual si una plataforma pierde los derechos de distribución; con las películas que cambian constantemente de catálogo; o incluso con algunos programas de edición y diseño que dejaron de vender licencias permanentes para obligar al usuario a pagar una cuota mensual (Adobe).
 Hace un par de días Sony anunció que para 2028 eliminaran el formato físico de los juegos de PlayStation. Esto significa que los juegos ya no se producirán más en formato CD, sino que pasaran a ser 100%  digitales. Lo que vas a estar comprando va a ser la "licencia" del juego y no este en si, por lo que si algún día a Sony se le ocurre borrarlo vos no podrías jugarlo nunca mas y se volvería lost media.
 Algo así pasó con la serie de CartoonNetwork "Infinity Train". Esta solo estaba disponible en HBO+ pero de un día para el otro la eliminaron del catálogo (junto con otros proyectos animados), haciendo que sea imposible verla de manera legal. Casos como este demuestran que la preservación de la cultura también está en riesgo. Cuando una obra solo existe en formato digital y depende de una plataforma privada, su existencia queda sujeta a decisiones comerciales. Si la empresa decide retirarla, millones de personas pierden el acceso a ella y, con el tiempo, puede convertirse en una pieza prácticamente imposible de encontrar.
 El resurgimiento del formato físico se esta volviendo esa escapatoria de las suscripciones absurdas, cada vez hay mas gente volviendo a usar mp3s, comprar cds, jugar en consolas viejas, etc. La gente quiere volver a sentir que algo le pertenece, que no necesitas pagar mil suscripciones para que algo al fin sea tuyo. Extraño esa época donde podía verme la La Princesa y El Sapo y después Barbie y El Lago de los Cisnes las veces que quisiese porque tenia los cds, extraño escuchar el todas las canciones de Violetta sin anuncios molestos cada dos segundos. Pero, sobre todo, extraño la tranquilidad de saber que esas cosas eran mías y que nadie podía quitármelas con una actualización o una decisión empresarial. Quizás el regreso del formato físico no sea solo una cuestión de nostalgia, sino también una forma de recuperar el control sobre aquello que compramos y de preservar una parte de nuestra cultura para las generaciones futuras.

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